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sábado, 23 de octubre de 2010

El olvido.

Se llama olvido a la imposibilidad de reproducir percepciones pasadas que en su momento fueron retenidas, pese al esfuerzo realizado por el sujeto para recordarlas.
Este fenómeno, molesto en cuanto que pone en evidencia la limitación humana, tiene también una vertiente positiva, pues si no olvidásemos y rebajásemos la intensidad de nuestras imágenes, la existencia nos resultaría en ocasiones muy penosa.

Es preciso no caer en el error de confundir el olvido con la falta de retención. Para hablar de olvido es condición necesaria, que la información se haya grabado previamente, es decir, que se haya hecho un esfuerzo por retenerla. En ocasiones, por ejemplo, escuchamos algo, pero no le prestamos mucha atención, y más tarde queremos recordarlo y somos incapaces de ello. En este caso no podemos quejarnos de nuestra mala memoria, pues no hemos hecho nada por grabar dicha información.
Por lo que respecta a las causas del olvido se han formulado diversas hipótesis, pero todas ellas poseen un limitado carácter explicativo. La teoría que cuenta con mayor apoyo es la denominada del desuso. Según ella, con el paso del tiempo las imágenes grabadas en nuestra memoria se van haciendo más debiles, hasta que las olvidamos. De todos modos, este fenómeno no siempre se produce, pues nuestros numerosos aprendizajes realizados en la infancia, y que luego no son utilizados durante mucho tiempo, podemos recordarlos en un determinado momento. Por consiguiente, parece ser, que la teoría del desuso opera más sobre la memoria de a corto plazo que en la de a largo plazo.
Otra posible explicación es la formulada por Freud, autor que parte del supuesto de que las huellas de los acontecimientos no quedan grabadas en el sistema consciente, ya que en tal caso limitarían las posibilidades de nuevas grabaciones de acontecimientos posteriores. En cambio, si las huellas son grabadas en el sistema inconsciente o reconsiente, se deja lugar para el registro de nuevos sucesos. Según Freud el sujeto utiliza diversos mecanismos de defensa para intentar apartar de su consciencia(es decir, para olvidar) determinadas representaciones de cosas(pensamientos, recuerdos, imágenes) que le resultan desagradables o irreconciliables con su súper yo(instancia portadora de la consciencia moral del sujeto). Todos esos contenidos rechazados o reprimidos quedan aglomerados en lo que podríamos llamar memoria inconsciente. De este modo quedan fuera del alcance de la consciencia y por tanto el olvido se adueña de ellos.

Fuentes: Nuevo plan de estudios consultor universal "la memoria

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