Cientos de productos prometen reducir peso rápido y sin esfuerzo, pero no hay que fiarse. Entre ellos están los que aceleran el metabolismo mediante agentes termo génicos, unos preparados que se venden en pastillas, a base de cafeína, extractos de plantas , efedrina. . . pero son inocuos.
Según la oficina de suplementos alimenticios norteamericana, el uso de efedrina, efedrina, más cafeína o suplementos que las contengan produce una modesta pérdida de peso a corto plazo y nula a la larga.
Además tienen efectos secundarios, como nauseas, hipertensión y taquicardias.
Para adelgazar hay que comer menos y hacer ejercicio. Como es un proceso largo que exige voluntad buscamos dietas milagro pero el cuerpo no da duros a pesetas, para bajar un kilo por semana hay que suprimir 1000 calorías al día, si una alimentación sana son 2500, implica consumir un 40% menos.
Un régimen así es imposible de mantener a largo plazo y acaba produciendo el efecto yoyó.
Ante esto sólo tengo un comentario al respecto, prefiero vivir mi salud.
¿Os apetece una vuelta en bicicleta por estas maravillosas tierras?
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jueves, 28 de octubre de 2010
lunes, 25 de octubre de 2010
Crisis.
Hace algún tiempo Joaquín Guzmán, director del programa La Gramola de M-80, me dijo que estaba en crisis. Tanta información y tantos intereses en los diferentes medios de comunicación hacía que ya no se creyera nada de las noticias que nos llegan. Algo parecido me pasa con las relaciones amorosas. En ocasiones van tan rápido, son tan cambiantes y tienen tanto de manipulación y tan poco de transparencia que a veces lo más sensato es no creer en ellas. Además este exceso de información en los medios de comunicación nos ha conducido a una actitud horrible: nos hemos inmunizado ante el dolor. Uno acaba acostumbrándose a todo. Masticamos un filete tranquilamente mientras vemos cuerpos destrozados, niños famélicos, casas derrumbadas... Igual pasa en las relaciones. En ocasiones, uno acaba acostumbrándose a todo y ve como normal ciertas barbaridades, nos perdemos el respeto y acabamos conformándonos con despojos. Qué triste.
sábado, 23 de octubre de 2010
El olvido.
Se llama olvido a la imposibilidad de reproducir percepciones pasadas que en su momento fueron retenidas, pese al esfuerzo realizado por el sujeto para recordarlas.
Este fenómeno, molesto en cuanto que pone en evidencia la limitación humana, tiene también una vertiente positiva, pues si no olvidásemos y rebajásemos la intensidad de nuestras imágenes, la existencia nos resultaría en ocasiones muy penosa.
Es preciso no caer en el error de confundir el olvido con la falta de retención. Para hablar de olvido es condición necesaria, que la información se haya grabado previamente, es decir, que se haya hecho un esfuerzo por retenerla. En ocasiones, por ejemplo, escuchamos algo, pero no le prestamos mucha atención, y más tarde queremos recordarlo y somos incapaces de ello. En este caso no podemos quejarnos de nuestra mala memoria, pues no hemos hecho nada por grabar dicha información.
Por lo que respecta a las causas del olvido se han formulado diversas hipótesis, pero todas ellas poseen un limitado carácter explicativo. La teoría que cuenta con mayor apoyo es la denominada del desuso. Según ella, con el paso del tiempo las imágenes grabadas en nuestra memoria se van haciendo más debiles, hasta que las olvidamos. De todos modos, este fenómeno no siempre se produce, pues nuestros numerosos aprendizajes realizados en la infancia, y que luego no son utilizados durante mucho tiempo, podemos recordarlos en un determinado momento. Por consiguiente, parece ser, que la teoría del desuso opera más sobre la memoria de a corto plazo que en la de a largo plazo.
Otra posible explicación es la formulada por Freud, autor que parte del supuesto de que las huellas de los acontecimientos no quedan grabadas en el sistema consciente, ya que en tal caso limitarían las posibilidades de nuevas grabaciones de acontecimientos posteriores. En cambio, si las huellas son grabadas en el sistema inconsciente o reconsiente, se deja lugar para el registro de nuevos sucesos. Según Freud el sujeto utiliza diversos mecanismos de defensa para intentar apartar de su consciencia(es decir, para olvidar) determinadas representaciones de cosas(pensamientos, recuerdos, imágenes) que le resultan desagradables o irreconciliables con su súper yo(instancia portadora de la consciencia moral del sujeto). Todos esos contenidos rechazados o reprimidos quedan aglomerados en lo que podríamos llamar memoria inconsciente. De este modo quedan fuera del alcance de la consciencia y por tanto el olvido se adueña de ellos.
Fuentes: Nuevo plan de estudios consultor universal "la memoria
Este fenómeno, molesto en cuanto que pone en evidencia la limitación humana, tiene también una vertiente positiva, pues si no olvidásemos y rebajásemos la intensidad de nuestras imágenes, la existencia nos resultaría en ocasiones muy penosa.
Es preciso no caer en el error de confundir el olvido con la falta de retención. Para hablar de olvido es condición necesaria, que la información se haya grabado previamente, es decir, que se haya hecho un esfuerzo por retenerla. En ocasiones, por ejemplo, escuchamos algo, pero no le prestamos mucha atención, y más tarde queremos recordarlo y somos incapaces de ello. En este caso no podemos quejarnos de nuestra mala memoria, pues no hemos hecho nada por grabar dicha información.
Por lo que respecta a las causas del olvido se han formulado diversas hipótesis, pero todas ellas poseen un limitado carácter explicativo. La teoría que cuenta con mayor apoyo es la denominada del desuso. Según ella, con el paso del tiempo las imágenes grabadas en nuestra memoria se van haciendo más debiles, hasta que las olvidamos. De todos modos, este fenómeno no siempre se produce, pues nuestros numerosos aprendizajes realizados en la infancia, y que luego no son utilizados durante mucho tiempo, podemos recordarlos en un determinado momento. Por consiguiente, parece ser, que la teoría del desuso opera más sobre la memoria de a corto plazo que en la de a largo plazo.
Otra posible explicación es la formulada por Freud, autor que parte del supuesto de que las huellas de los acontecimientos no quedan grabadas en el sistema consciente, ya que en tal caso limitarían las posibilidades de nuevas grabaciones de acontecimientos posteriores. En cambio, si las huellas son grabadas en el sistema inconsciente o reconsiente, se deja lugar para el registro de nuevos sucesos. Según Freud el sujeto utiliza diversos mecanismos de defensa para intentar apartar de su consciencia(es decir, para olvidar) determinadas representaciones de cosas(pensamientos, recuerdos, imágenes) que le resultan desagradables o irreconciliables con su súper yo(instancia portadora de la consciencia moral del sujeto). Todos esos contenidos rechazados o reprimidos quedan aglomerados en lo que podríamos llamar memoria inconsciente. De este modo quedan fuera del alcance de la consciencia y por tanto el olvido se adueña de ellos.
Fuentes: Nuevo plan de estudios consultor universal "la memoria
martes, 19 de octubre de 2010
¡Cómo si fueramos unos animales!
Hoy voy a dedicar mi entrada ha hablar sobre algo a lo que mi profesor en sus explicaciones alude con gran frecuencia, por lo que a mi me ha dado por investigar y querer conocer algo mas sobre el tema. Pues bien después de leer mucho sobre este asunto me he animado a publicar es te articulo en el que intentaré "aclarar" en que consiste cerebro reptiliano.
A lo largo de su evolución, el cerebro humano adquirió tres componentes que fueron surgiendo y superponiéndose:
Estos son, de más antiguo a mas nuevo:
- El arquipálio o cerebro primitivo. Se dice que corresponde al cerebro reptiliano, también llamado complejo-R por el neuro científico Paul MacLean.
- Cerebro intermedio. Se dice que corresponde al cerebro de los mamíferos inferiores.
- En la capa superior está el neopálio, también llamado cerebro superior o racional, comprendiendo la mayor parte de los dos hemisferios cerebrales y algunos grupos neuronales subcorticales. Este último solo es compartido por los mamíferos superiores, incluyendo a los primates y al hombre.
PALEOENCÉFALO o cerebro reptiliano
La parte de nuestro cerebro que es más primitiva es el hoy llamado cerebro reptiliano. Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basales, el tallo cerebral y el sistema reticular. Es esa parte en la que estoy mientras me ocupo de cosas puntuales: fregar, lavar o coser. Alojado en el tronco cerebral, es la parte más antigua del cerebro y se desarrolló hace unos 500 millones de años. Se encuentra presente primordialmente en los reptiles.
Este cerebro no está en capacidad de pensar, ni de sentir; su función es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda. El complejo reptiliano, en los seres humanos, incluye conductas que se asemejan a los rituales animales como el anidarse o aparearse. La conducta animal e instintiva está en gran medida controlada por esta área del cerebro.
Se trata de un tipo de conducta instintiva programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resistente al cambio. Es el impulso por la supervivencia: comer, beber, temperatura corporal, sexo, territorialidad, necesidad de cobijo, de protección… Es un cerebro funcional, territorial, responsable de conservar la vida y el que es capaz de cometer las mayores atrocidades. No piensa ni siente emociones, es pura impulsividad.
Es el responsable de la conducta automática o programada, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para la sobrevivencia.
En conclusión: este cerebro se caracteriza por la acción. El cerebro reptiliano controla la respiración, el ritmo cardíaco, la presión sanguínea e incluso colabora en la continua expansión-contracción de nuestros músculos. Este primer cerebro es sobre todo como un guardián de la vida, pues en él están los mayores sentidos de supervivencia y lucha. Además este primer cerebro es nuestro agente avisador de peligros para el cuerpo en general.
Las conductas de las personas calificadas como de psicópatas y de paranoicos se ajustan a este patrón de conducta. En la psicopatía se juega el papel de depredador y en la paranoia el de presa. Es en este primer cerebro donde las adicciones son muy poderosas, tanto a algo como a alguien o a una forma de actuar. El cerebro reptil sustenta una parte de la mente inconsciente, donde se graba, se aloja y se desarrolla el Trauma Psicológico, aquello que determina la mayoría de miedos y fobias que conforman la mente reactiva, la cual, en algunas ocasiones, lleva al ser humano a comportarse como un animal salvaje
"Aun tenemos en nuestras cabezas estructuras cerebrales muy parecidas a las del caballo y el cocodrilo", dice el neurofisiólogo Paul MacLean.
Nuestro cerebro primitivo de reptil, que se remonta a más de doscientos millones de años en la evolución de nuestro género, aún rige y controla nuestros mecanismos.
Nuestro cerebro primitivo de reptil, que se remonta a más de doscientos millones de años en la evolución de nuestro género, aún rige y controla nuestros mecanismos.
Qué milagro más grande tener la oportunidad de ser animal. Cuanta belleza en reconocer su funcionamiento, sus rituales... que gusto cubrirte con su piel, sentir como siente, latir cuando late, dejarte llevar por sus emociones. Sin lugar a dudas un tema apasionante que os anima a que lo estudies, por cierto una última pincelada este tema me ha traído al recuerdo una canción que aquí os dejo para que la escuchéis si queréis, además también os dejo un video que os explica y os amplia mi articulo.
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