Actualmente Europa es el continente con la menor tasa de fertilidad de todo el mundo, a lo que se le incrementa el creciente problema del aumento del envejecimiento de la población europea.
En base a los siguientes datos, obtenidos del video de Eduardo Punset, de su programa redes, nos aventuramos a reflexionar sobre los desafíos que esto plantea para la economía, sociedad y política europea y como podremos poner solución a los mismos, aportando medidas que nos lleven a macar tendencia.
En nuestros días la ciencia y la tecnología han alcanzado el cénit del desarrollo y la innovación y con esto y otros avances en el campo de la medicina, la alimentación y el empleo hemos logrado que el nivel de vida aumente considerablemente y por lo tanto que la esperanza de vida sea mucho más alta que tiempos atrás.
La explosión demográfica de la que estamos tratando se inició en europa allá por el siglo 17, cuando el sector de la industria, la medicina y la ciencia comenzaban a resurgir a un paso gigantesco, firme y decidido.
Pero como todo proceso, éste también tiene su fin, o al menos una parada que nos permita coger algo de aliento, para recomponer fuerzas y seguir avanzando, si las circunstancias socio-económicas del momento lo permiten. Pues bien esa parada de la que hablamos está aquí ha llegado y se está imponiendo de manera brusca y molesta en nuestra actualidad, ahora es tiempo de estancamiento, de retroceso de paralización y sobre todo de meditación y actuación.
Según los datos estadísticos ofrecidos por el instituto nacional de estadística, en países como España o Alemania las mujeres tienen de media un hijo como 4, lo que significa que cada generación futura será ¼ más pequeña que la anterior, por ejemplo, actualmente hay 100 mujeres que derivarán en 66 hijas, 44 nietas y 30 bisnietas, los que implica en menos de cien años se va a pasar de 100 mujeres a 30.
Si a esta parada de la fertilidad le añadimos el envejecimiento de la población, debido al aumento de la población, el cual se oscila que aumenta 2 o 3 años cada década, llegamos al planteamiento y a la visualización de una sociedad con pocos jóvenes trabajando , cada vez menos, y con un número muy elevado de ancianos, lo que se traduce por una escasez de contribuyentes y un mayor número de beneficiarios, lo cual provoca tensiones en nuestro sector del bienestar, para el que su mantenimiento requerirá de cambios que estén dirigidos para la adaptación a la nueva situación.
Una de las soluciones que se formulan es la que se está imponiendo en la mayoría de los países, un atraso en la edad de jubilación, ya que si ahora las personas podemos vivir más años, deberemos trabajar más, para contribuir de igual forma que lo hacíamos antes.
Con esto equilibraríamos y compensaríamos el aumento de la esperanza de vida con el descenso de fertilidad llegando a niveles iguales o parecidos a los anteriores.
Además de todo esto, el aumento de la edad de la jubilación, también implicaría una mejora en la educación, que ofreciera mayor formación, capacitación y competitividad, ya que si queremos mantener a una persona trabajando durante tantos años, esa persona para lograr ser productiva y eficaz en su trabajo, logrando el mantenimiento de este, necesitará una formación mucho mayor que la actual.
Esto también implica un gran problema, si los mayores trabajan durante un periodo de tiempo más grandes los jóvenes no tendrán que preocuparse por no encontrar trabajo, ya que no es necesaria su contribución, puesto que las personas mayores contribuyen y trabajan sin necesitar la contribución de parte de los jóvenes, además, que los mayores trabajen implicaría la reducción de puestos de trabajos. Pero todo esto no tiene porque ser así, ya que a contribución de los jóvenes es totalmente necesaria y además enriquece al país, las tasas de paro más bajas se observan en países donde hay más personas mayores trabajando, porque una persona mayor puede dar muchos puestos de trabajo, además de transmitir su experiencia y aportar sus cualidades a los más jóvenes, realizando una fusión magnifica entre las ideas renovadoras, innovadoras y creativas de los jóvenes con las ideas surgidas de la experiencia de los mayores.
En el caso de España podemos observar una gran generosidad por parte del estado en el ámbito de las pensiones, ya que un jubilado español, recibe de pensión un 80% de su último sueldo, mientras que, por ejemplo, un alemán, recibe tan solo un 20-25%. Bien es verdad que también el sueldo en países como Alemania es bastante más alto que en España, pero aún así, en España podemos observar esa actitud generosa de la que hablábamos antes.
Para finalizar señalar, que aparte de una necesaria e imprescindible reforma en la educación, la cual es la base de todo y del atraso de la edad de jubilación, para lograr a constituirnos como el modelo a seguir, es necesario también la introducción de nuevas políticas que fomenten la integración de inmigrantes, logrando hacer de estas personas, seres con formación y con igualdad de oportunidades y así convertir en una solución un posible problema.
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